EL ACTOR Y LAS IMÁGENES

El actor crea a partir de imágenes. Y si esas imágenes no están en su cabeza es muy difícil que puede traspasar los límites de su mente e interpretar, hacer verdad eso que siente y llegar al público de la única manera que ese público espera que llegue: siendo creíble. Lo mismo el intérprete de cualquier manifestación de arte. ¿Pero de dónde le vienen esas imágenes?… Veamos qué puede decirnos la ontología del lenguaje acerca de esto.

Vivimos en un mundo que es como lo observamos. Cada persona, y -entonces- cada actor, tiene una manera determinada de ver el mundo. Decimos desde el coaching ontológico que cada persona es un “tipo de observador diferente” del mundo. Particular. 

Las dimensiones desde donde observamosIntérpretes diferentes pueden ver ocurrir frente a sus ojos los mismos hechos, sin embargo, cada uno puede contar lo sucedido de manera diversa. ¡Ni que hablar un libreto teatral!  Esto obedece a que cada actor y/o director puede tener una interpretación diferente que deviene de:

observador

¿Qué tipo de observador sos?

Su estructura biológica. Venimos predeterminados con una estructura (biológica) que nos permite observar/escuchar/sentir ciertas experiencias y otras no. Por ejemplo: los roedores escuchan con sus oídos el ultrasonido, mientras que los seres humanos no podemos hacerlo. Nuestro hardware no nos lo permite. No estamos diseñados como seres humanos para ello. Lo que llamamos en coaching capacidades biológicas.

Su historia personal. Cada persona ha vivido una serie de hechos en la vida que le permiten interpretar el mundo de acuerdo a sus experiencias vividas. Lo que llamamos en coaching deriva histórica.

Su entorno socio-cultural. Nacemos y vivimos en una determinada sociedad, que tiene una determinada cultura, en donde se hacen diversos consensos para vivir en ella. Por ejemplo: en la cultura occidental un hombre bígamo no vive de acuerdo a las leyes establecidas. En cambio, medio oriente, un hombre es más valorado si más esposas logra obtener. Lo llamamos en coaching tradición cultural.

El actor, el artista en cualquier manifestación escénica, interpreta desde aquí. Es un tipo de observador, diferente a su colega, que trae todo un mundo a la mano, para crear su personaje, y lo hace a partir de sus capacidades biológicas, su deriva histórica y su tradición cultural, acomodándolo a lo que el texto le trae o su director le marca.

Es importante que el intérprete reconozca el tipo de observador que es. Y que –a partir del proceso de creación- expanda sus límites en pos de la creación individual y grupal. Creo que cuando el intérprete logra esta expansión (a partir de la experiencia, la repetición, el método, los maestros y –hay que decirlo- el estudio) puede traer nuevos mundos a la mano en forma de imágenes que le servirán en la búsqueda de sus personajes, sus estados y sus matices, de su evolución como intérprete. ¡Las imágenes lo son todo para el intérprete!

Por otro lado, soy un convencido que la gran tarea de un director, y/o un coordinador de taller, es una persona que posibilita que otros puedan traer nuevos mundos a la mano y que estos mundos le puedan estar disponibles a la hora de interpretar.

Para continuar indagando sobre la consciencia del observador y la creación de imágenes para que el actor -y cualquier intérprete- pueda disponer de un mundo a la mano más rico, te recomiendo los libros El Árbol del Conocimiento de Humberto Maturana y Francisco Varela; y Ontología del Lenguaje de Rafael Echeverría.

¿Vos cómo lo ves? ¿Qué tipo de observador sos? ¿Qué harías para expandir ese observador del mundo? ¿Creas a partir de esas imágenes?  Y si no te dedicás al arte, ¿cómo puede serte útil tomar conciencia del observador que sos? Espero tus comentarios aquí debajo en mi BLOG.

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