LO VALIOSO DE LA MIRADA DEL OTRO

En inglés feedback significa retroalimentar. No es otra cosa más que un  proceso comunicacional que se hace a través del lenguaje, conversando, en donde los otros nos cuentan cómo vieron o qué opinan sobre aquello por lo que le pedimos feedback. Se trata de un proceso dinámico en donde lo que se intenta es construir, con un aporte que le agregue valor al otro, para mejorar y crecer.

feedback

El feedback es un acto de valentía y nobleza.

Una mirada diferente. Cuando nos enfrentamos a la mirada del otro, lo que hacemos es entender que –ese otro- nos da una mirada nueva. Si entendemos que el otro es un observador del mundo diferente a mí, en este proceso de feedback, nos mostrará –tal vez- cosas que nosotros no hemos tenido en cuenta o advertido.

Pedir feedback es un acto de valentía. Pero, además, es un acto noble. La humildad de reconocer que no lo sabemos todo y que, la mirada del otro, puede agregarme un valor fundamental para el crecimiento personal o artístico.

Existen varias dinámicas que se articulan del ámbito empresarial y espiritual para facilitar los procesos de feedback. Pero –independientemente de la dinámica aplicada- el proceso requiere:

  • Escuchar a quien nos da feed back con entrega y apertura. Muchas veces, no nos es grato escuchar aquellas cosas que hicimos mal o que tenemos que mejorar. El silencio y no exponer juicios, ni tratar de explicar nada, es una buena manera de entrenar la entrega y la apertura.
  • Entender que la mirada del otro es tan sólo eso, una mirada. No es la verdad sino lo que el otro tiene para decirme y que me agregará valor si decido tomarlo. Si me enojo con el otro por lo que me está devolviendo, es un buen indicio de que estoy viviendo la mirada de ese otro como una verdad y no como un particular punto de vista.
  • No es necesario acordar con todas las devoluciones. Puedo tomarlas o no, pero siempre tengo que ser agradecido con la mirada del otro. Hay que entender que el otro ha estado disponible para mí.

Por su parte, quienes son los encargados de dar devoluciones en este proceso, tienen que tener en cuenta:

  • Dar feedback es un acto de amor. Tengo que estar disponible al 100% de mi tiempo presente.
  • Las devoluciones que se hacen tienen que servir para la construcción del otro. No nos piden feedback para matar al otro sino para que el otro pueda mejorar.
  • Decir lo evidente y oportuno. Tenemos que mostrar al otro aquello que puede mejorar. No sólo decir. Entender que, si el otro no lo hizo de una mejor manera, es porque no lo supo ver o no lo consideró indicado.
  • Al dar feedback estoy agregándole un valor al otro. Antes de mencionar devolución alguna es prudente preguntarse: ¿estoy dando mi devolución desde el más profundo amor y respeto hacia el otro?, ¿lo que voy a decirle le agrega un verdadero valor al otro?, ¿cómo se lo puedo decir de manera que el otro pueda ver lo que le estoy devolviendo?
  • El silencio. Si no tengo nada para decirle, agregaremos más valor mencionando no hay nada para decirte que hablando por el solo hecho de decir algo.
  • Mostrar tanto lo malo como lo bueno. Muchas veces nos enfocamos en aquello en lo que el otro puede mejorar y olvidamos que –muy probablemente- el otro ha hecho un montón de cosas bien en aquello por lo que nos pide feedback. Es importante señalar y reconocer lo que el otro, también, ha hecho bien.
  • Somos todos iguales. Tenemos que entender que cuando jugamos este rol en un proceso de feedback, quien nos lo pide no es inferior a nosotros. No estamos por sobre ellos. No enseñamos. No juzgamos. No aconsejamos. Sólo mostramos lo que vimos o escuchamos.
  • Dar feedback sólo a quien lo pide. No todo el mundo quiere oír lo que nosotros vemos de lo que hace o piensa. El proceso agrega un verdadero valor cuando el otro toma la decisión (personal) de exponerse a un proceso de estas características.

El hecho de conversar en un proceso de feedback no sólo aporta valor a quien lo pide sino también a quien lo da. Ambos, se construyen, se retroalimentan, como dice la distinción de la palabra en inglés.

Es un proceso que se entrena. Muchas veces, por orgullo o vanidad somos incapaces de pedirlo pero, resguardados en esta coraza del ego, lo que hacemos es poner un límite a nuestro propio crecimiento. Quien pide feedback se expone a la mirada del otro y, esto también, es un aspecto del ser humano que se entrena. Es una herramienta de mucho valor si se la usa con respeto y compromiso. Quien se expone toma un discurso protagonista ya que, por debajo, en una estructura profunda, el ser se está cuestionando “¿qué puedo hacer YO para mejorar esto?”.

¿Cómo sos a la hora de dar y recibir feedback? ¿Desde dónde estás disponible para el otro? ¿Cuáles son tus límites a la hora de dar y recibir feedback? ¿En qué deberías entrenarte más? Espero  tus comentario aquí debajo en mi BLOG.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *